¿La educación médica de calidad influye en la seguridad del paciente y la calidad de la atención?

Updated: Jan 24



Una interrogante bastante amplia, pero con un elemento central a tomar en consideración: el paciente.


La importancia del paciente en el diseño de los sistemas de salud y la educación médica en Honduras ha quedado en un segundo plano, ya sea por el desconocimiento de los elementos científicos disponibles o simple negligencia institucional. En Honduras el Sistema de Salud publico fue diseñado en base al contexto nacional que se vivía hace 50 años y con menores modificaciones o mejoras desde entonces. Mucho ha cambiado en el país en términos demográficos, pero poco o nada en términos de infraestructura, uso de recurso humano, presupuesto y organización incluso con intentos de privatizar el sistema, aunque la privatización ha sido lenta esta ha estado presente por años e inicia desde que los pacientes deben sacar de su bolsillo para cubrir gastos de la atención. Por otro lado, la educación médica promovida en la Universidad Nacional Autonoma de Honduras ha tenido una evolución lenta e influida en gran parte por disputas políticos o sociales a lo interno. Eso ha representado un retraso de casi 30 años en comparación a la educación médica de las potencias mundiales en temas de educación superior. A pesar de la apertura de la carrera de medicina en universidades privadas su plan de estudios, estructura, metodología y organización se ve influida directamente por los mismos actores que la Universidad Nacional Autonoma de Honduras.


Pero… ¿Cuál es el rol del paciente en todo esto? Al poner al paciente en segundo plano las estrategias o abordajes tienen un enfoque distinto al deseado. Veamos por un momento el proceso de formación en postgrados que posee el país.


Las residencias en el país duran en promedio 3 años con algunas excepciones y a pesar de que no existe un reglamento oficial para estas donde se define los derechos y deberes de los residentes a diferencia del Internado Rotatorio y el Servicio Médico Social Obligatorio se pretende crear una armonía semi-organizada. La importancia de mencionar los reglamentos es resaltar uno de los principales retos y hasta cierto punto una lamentable ‘normalidad’ en el país, la normativa existe, pero no se respeta. Los médicos residentes ingresan normalmente entre 4:00 a.m. y 5:00 a.m. con el propósito de conocer a sus pacientes, en muchos casos un residente de primer año deberá saber 36 casos diferentes con un grado de exactitud importante y retirarse de las instalaciones pasadas las 5:00 p.m. La frecuencia en la que tendrán que turnar varia de cada 3 o 4 días, sin día libre para descansar después del turno. Esto genera una presión laboral importante con jornadas de 36 horas o más, lo cual aumento el riesgo de errores médicos, síndromes de burnout y disminución del tiempo dedicado a aspectos académicos, sin mencionar el maltrato sufrido por superiores y cualquier miembro del staff hospitalario. Entonces… ¿Cuándo aprenden los residentes? La mayoría del conocimiento se adquiere mediante la exposición clínica mediante un aprendizaje experiencial incompletos ya que carecen de una práctica clínica reflectiva y procesos de aprendizaje autorregulados que pueden ser superficiales o profundos dependiendo del residente. El sistema de salud y el sistema de educación médica de postgrado lastimosamente en la práctica no están separados y en vez de ser mutuamente incluyente el sistema de salud predomina como la voz cantante de este proceso formativo utilizando a los médicos en formación como una respuesta a su propia inoperancia para poder dar la cobertura necesaria, ojo médicos hay, vacantes no.


El sistema de salud no posee suficiente personal médico contratado no por falta de recurso disponible pero si por decisión administrativa, esto genera que la atención se haga bajo condiciones de poco recurso humano encima de un déficit de recursos materiales y estructurales necesarios para la atención de calidad de un paciente. Esta escases del personal médico genera vacíos en los equipos de trabajo involucrados en la atención de pacientes en los hospitales por lo cual el medico residente viene a ser un sustituto mejorando la oferta que incluso con ellos no logramos alcanzar indicadores recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Estos médicos residentes ya no tienen como fin principal su formación especializada y esta pasa a segundo plano, mientras que sacar ‘’chamba’’ pasa a ser prioridad no porque así lo desean si no porque la profesión pone como prioridad al paciente y no los intereses personales o al menos así debe ser. Por otro lado, el sistema de formación medica no intenta o tiene la intención de revertir o modificar esto y se convierte en cómplice de esta realidad. El resultado se vuelve inevitable, médicos con sobrecarga o explotación laboral y durante la pandemia hemos visto que incluso han sido dejados a la intemperie sin equipo de protección personal.


El paciente tiene un rol importante desde el inicio, cuando el sistema de salud entiende las repercusiones practicas de lo antes mencionado su abordaje se modifica para mejorar la cobertura y los sistemas de formación médica velan por la integridad física y mental de sus médicos en formación con un enfoque al bienestar académico. Si la academia vela por tu formación, tu velaras por el bienestar de tu paciente una fórmula sencilla pero efectiva.


Todo esto no quiere decir que debemos poner en duda las capacidades clínicas y académicas de los futuros especialistas del país, sin embargo, esto nos debe generar la siguiente reflexión: Si las condiciones precarias donde se forman actualmente nuestros médicos en Honduras no evitan que algunos médicos catrachos logren destacar a nivel nacional e internacional, ¿Qué pasaría si tuvieran un espacio donde pudieran desarrollarse de manera académica, científica, clínica, ética y profesional con estándares internacionales?



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